
GARABANDAL
San Sebastián de Garabandal es una pequeña aldea de Cantabria donde cuatro niñas afirmaron haber visto al arcángel san Miguel y a la Virgen María entre 1961 y 1965. Los acontecimientos generaron numerosos testimonios, fotografías, filmaciones, conversiones y una devoción internacional; sin embargo, la Iglesia católica no ha reconocido oficialmente el origen sobrenatural de las apariciones.
San Sebastián de Garabandal. Es una localidad del municipio de Rionansa, en Cantabria, al norte de España, situada en un entorno montañoso y rural. Está aproximadamente a 90 kilómetros de Santander; el acceso habitual pasa por Puentenansa y Cosío, desde donde asciende una carretera de unos seis kilómetros hasta el pueblo.
No es una gran ciudad ni un complejo monumental. Su fuerza está precisamente en su ambiente de aldea: casas de piedra, calles estrechas, montañas, silencio y una fuerte sensación de aislamiento.
Las protagonistas fueron:
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María Concepción González, conocida como Conchita, de 12 años.
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María Dolores Mazón, conocida como Mari Loli, de 12 años.
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Jacinta González, de 12 años.
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María Cruz González, conocida como Mari Cruz, de 11 años.
Eran niñas de familias campesinas del mismo pueblo. Conchita terminó convirtiéndose en la principal transmisora de los mensajes y profecías.
Mari Loli falleció en Estados Unidos en abril de 2009. Conchita emigró posteriormente a Estados Unidos, contrajo matrimonio y mantuvo una vida bastante discreta, aunque concedió entrevistas ocasionales sobre Garabandal
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La iglesia parroquial de San Sebastián. Es una parroquia real de la diócesis de Santander, donde se celebra normalmente la vida sacramental de la comunidad.
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La Calleja. Es el sendero pedregoso en el que las niñas afirmaron haber visto inicialmente al arcángel san Miguel y por el que después realizaban algunas de sus llamadas “marchas extáticas”.
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Los Pinos. Es un pequeño grupo de pinos situado sobre el pueblo, asociado con numerosas apariciones y con la profecía del supuesto Gran Milagro
Cómo comenzaron los acontecimientos
18 de junio de 1961
Las cuatro niñas afirmaron haber visto por primera vez a un ángel mientras se encontraban en la Calleja. Posteriormente dijeron que se trataba del arcángel san Miguel. Según el relato de Conchita, antes de la visión habían tomado unas manzanas sin permiso y estaban reflexionando infantilmente sobre su falta cuando escucharon un ruido semejante a un trueno y vieron al ángel.
Durante los días siguientes se repitieron las supuestas apariciones del ángel.
2 de julio de 1961
Las niñas afirmaron ver por primera vez a la Virgen María, acompañada por dos ángeles. La describieron con vestido blanco, manto azul, corona de estrellas y un escapulario marrón, razón por la que pasó a ser conocida como Nuestra Señora del Carmen de Garabandal.
Según los relatos, la Virgen aparecía a veces con el Niño Jesús y conversaba con ellas de una manera muy maternal y sencilla: hablaban de su vida cotidiana, del campo, de sus familias, del pueblo y de asuntos espirituales.
1961–1965
A partir de entonces se produjeron centenares de episodios. Las publicaciones favorables a Garabandal hablan de aproximadamente dos mil o incluso tres mil apariciones, pero no existe un registro único y exhaustivo que permita establecer una cifra precisa.
13 de noviembre de 1965
Conchita situó en esa fecha su último encuentro con la Virgen, conocido entre los devotos como la “aparición de los objetos religiosos” o la última aparición de Garabandal.
Uno de los episodios más famosos ocurrió durante la noche del 18 al 19 de julio de 1962.
Conchita afirmaba que, cuando no había sacerdote en el pueblo, san Miguel le daba espiritualmente la comunión. Normalmente, según ella, la Hostia era invisible para los demás. El ángel habría anunciado que en una ocasión la Hostia se haría visible.
Ante numerosos asistentes, Conchita sacó la lengua y apareció sobre ella algo blanco semejante a una Hostia. El episodio fue filmado y pasó a conocerse popularmente como el Milagrucu, es decir, “el pequeño milagro”. Testigos aseguraron que el objeto apareció súbitamente; los críticos sostienen que la filmación no permite excluir que la joven lo ocultara previamente en la boca
Garabandal se diferencia de otras apariciones porque muchos episodios sucedían públicamente y fueron fotografiados o filmados. Esto no prueba por sí mismo su origen sobrenatural, pero explica por qué el caso adquirió tanta difusión.
Éxtasis
Las niñas entraban en un estado en el que fijaban la mirada hacia arriba, parecían no responder normalmente a estímulos exteriores y hablaban con alguien que los demás no podían ver.
Testigos afirmaron haberles aplicado luces, pinchazos, golpes o quemaduras leves para comprobar si reaccionaban. Los relatos favorables aseguran que mostraban una insensibilidad extraordinaria; los críticos consideran que las pruebas no se realizaron bajo condiciones científicas suficientemente controladas.
Marchas extáticas
Se las veía caminar rápidamente, a veces hacia atrás, con la cabeza levantada y sin mirar el camino. En algunos videos parecen desplazarse por calles pedregosas sin tropezar.
Caídas
Durante algunos éxtasis caían bruscamente hacia atrás o quedaban en posturas que parecían difíciles, sin que los defensores encontraran lesiones proporcionales a las caídas.
Peso y fuerza
Algunos testigos afirmaron que las niñas podían hacerse extraordinariamente pesadas durante el éxtasis, de modo que varios adultos no lograban levantarlas, mientras ellas podían alzarse unas a otras con aparente facilidad.
Reconocimiento de sacerdotes
Se difundieron relatos según los cuales las niñas identificaban a sacerdotes vestidos de civil. Sin embargo, la calidad documental y las circunstancias concretas varían de un testimonio a otro.
Objetos religiosos
Los visitantes entregaban rosarios, medallas, crucifijos y anillos para que supuestamente fueran besados por la Virgen. Después, las niñas devolvían los objetos a sus propietarios, incluso cuando decían no conocerlos. Es uno de los fenómenos más mencionados por los defensores de Garabandal, aunque tampoco fue validado científicamente de forma concluyente.

Los dos mensajes principales
Primer mensaje: 18 de octubre de 1961
Su contenido esencial fue:
Hacer sacrificios y penitencia, visitar con frecuencia al Santísimo Sacramento, vivir como buenos cristianos y convertirse antes de que llegara un castigo. El mensaje utilizaba la imagen de una copa que se estaba llenando debido a los pecados del mundo.
El mensaje decepcionó a algunos asistentes porque esperaban una revelación espectacular y encontraron una exhortación bastante tradicional.
Segundo mensaje: 18 de junio de 1965
Conchita afirmó que san Miguel transmitió un último mensaje porque el primero no había sido obedecido ni difundido suficientemente.
El contenido insistía en:
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La pérdida de importancia concedida a la Eucaristía.
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La necesidad de pedir perdón sinceramente.
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La penitencia y la reparación.
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La meditación de la Pasión de Cristo.
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El peligro espiritual de sacerdotes, obispos y cardenales que llevarían consigo a otras almas.
Esta última afirmación sobre miembros de la jerarquía fue especialmente polémica. Los defensores subrayan que no condena al sacerdocio, sino que llama a rezar por los ministros; los críticos consideran que semejante mensaje podía fomentar sospechas contra la Iglesia.
Desde el punto de vista doctrinal, las primeras autoridades diocesanas reconocieron que las recomendaciones sobre oración, sacrificio, Eucaristía y conversión no contenían por sí mismas algo contrario a la fe. Pero que un mensaje sea ortodoxo no demuestra que proceda de una aparición sobrenatural.
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